La brillante tragedia de una emprendedora

 

Primero que todo quiero dejar claras 2 cosas, no considero que las cosas de las que estoy apunto de hablar hayan sido correctas, válidas o morales en ningún sentido. Y segunda, mi intención es solamente buscar aprender algo de una persona que pudo convencer a millones de personas de una cruel pero bastante interesante idea.

Ahora, rápidamente quiero definir lo que significa ser un influencer y un emprendedor. El influencer tiene influencia sobre los compradores potenciales y las actividades de mercadotecnia orientadas en torno a estas personas influyentes.

Los influencers pueden ser también los compradores potenciales, o pueden ser terceros. Estos terceros existen en la cadena de suministro (minoristas, fabricantes, etc.) o pueden ser llamados influencers de valor añadido (como periodistas, académicos, analistas de la industria, asesores profesionales, etc.).

Y un emprendedor es una persona que tiene la capacidad de descubrir e identificar algún tipo de oportunidad de negocios y con base en ello organiza una serie de recursos con el fin de darle inicio a un proyecto empresarial.

Ok, ¿tenemos esos conceptos claros? Muy bien. Ahora, ¿que pensarían si les dijera que una mujer de 19 años comenzó una exitosa compañía con un potencial de crecimiento exponencial? Impresionante, ¿cierto? Pues en realidad lo es. Pero cabe mencionar que esta compañía resultó ser una masiva estafa que defraudó billones de dólares de cientos de personas de alto nivel, además de que tuvo la posibilidad de poner en juego la salud de millones de personas. Quizá no la conozcan o quizá sí, pero estoy hablando de Elizabeth Holmes, la fundadora de la ahora infame compañía Theranos.

La razón por la que hablo de esta mujer en este sentido, es por que hasta hace 4 años, ella era una de las caras más importantes en emprendimiento en el mundo. Poco después de darse de baja de su segundo año en química biológica en Stanford, Elizabeth comenzó una compañía que buscaría revolucionar la forma en la que se llevaban a cabo los exámenes sanguíneos lo cual salvaría millones de personas. Pero no fue así, lo que ella estaba vendiendo era la idea de algo que no sería. Y la razón por la que estoy escribiendo de ella no tiene que ver con la estafa que finalmente realizó, si no cómo es que se ella se convirtió en una de las empresarias más relevantes de la última década.

Para Elizabeth todo se trataba de la imagen, de la forma en la que ella se presentaba a sí misma, su compañía y su producto. El lenguaje corporal que conformaba su persona era tan elocuente como las cosas que decía. Es importante remarcar que Elizabeth buscaba ser la Steve Jobs de su rama, y tomaba muchos aspectos de la personalidad y ademanes de Jobs – incluyendo el uso de los suéteres cuello de tortuga negros.

Realizaba las presentaciones de Theranos con el mismo tempo dramático que se utiliza para las revelaciones de los nuevos productos de Apple. Había una seguridad e imponencia palpable cada vez que ella se presentaba en cualquier lugar, su imagen representaba autoridad, y la confianza con la que abordaba hasta las preguntas más difíciles dejaba nula duda de que la compañía iba en ascenso.

Calculadora e inteligente en el mundo de los negocios a una joven edad, fue lo que deslumbró a todos los potenciales inversionistas, vendiéndoles a cada uno el concepto ideal de lo que ella estaba construyendo. Nunca dudando sus respuestas y propuestas, cuando se le cuestionaba sobre ellas, Elizabeth continuo por 10 años construyendo una compañía que tenía fachada perfecta, pero que no tenía nada que ofrecer más que eso, una brillante imagen corporativa y una habilidad fantástica para venderla.

¿Por qué hablo de Elizabeth Holmes de esta manera? Porque me parece una persona bastante interesante que honestamente hizo muchas cosas bien, para ocultar la gran cosa que estaba haciendo mal. Porque tuvo la habilidad de conseguir todo lo que muchos quisiéramos conseguir para nuestros proyectos. Porque sabía convencer e influenciar a través de su imagen. Porque ejecutó de manera sublime, una estrategia de negocios espléndida.

Creo que todos, emprendedores e influencer podemos aprender de ella, de la manera en la que ella forjó esta confianza en el público, y logró vender de manera efectiva una idea. La cosa que nosotros deberíamos hacer diferente es tener la capacidad de realmente cumplir, antes de solicitar que nos crean.

 

Por Alex Lara, @imalexlara