¡Felicidades, ya eres un Influencer! Sea lo que sea que eso signifique y la forma en la que hayas llegado a serlo, estás aquí y es lo que vale, a menos que haya sido con trampas -lo cual se ha vuelto algo recurrente y no por ello menos lamentable-.

Ahora estás aquí, ante la gran posibilidad de hacer de un hobbie no sólo una fuente de trabajo, o de ganarte la vida, sino de vivir. ¿Pero qué hacer ante este escenario en el que hoy estás parado?

Los milagros no existen así que valdría la pena detenerse a reflexionar cuál fue la ruta que te trajo hasta aquí. ¿Qué hiciste desde que abriste tu cuenta, hasta el momento en que tu enganche con la gente creció tanto, que marcas y agencias se acercaron a ti?

Cuando llegué a Instagram, que es mi campo de acción y de donde saco la experiencia en la que voy a basar esta colaboración, encontré muchas cuentas que ya eran grandes, con cientos de miles de seguidores y una cantidad de likes o comentarios: ¡Impresionante!

Pero también vi muchas cuentas tan pequeñas como lo era la mía, que crecieron maravillosamente y alcanzaron aquel Olimpo donde los veíamos, incluso las han llegado a superar, otras jamás crecieron y algunas que eran grandes llegaron a bajar. ¿Qué les pasó?

Sin lugar a dudas muchos se han convertido en aquello que llegamos a criticar en los medios de comunicación tradicionales, se convirtieron solo en emisores de mensajes y dejaron de interactuar con la comunidad que los llevó a la cima. Se dejaron de interesar en el otro, dejaron de escuchar la voz de sus seguidores y agradecer los comentarios que les dejaban, por -como se dice coloquialmente- “subirse al ladrillo”.

Otros llegaron a tener tal visibilidad que al trabajar con marcas y agencias aceptaron participar en campañas, que poco tenían que ver con el perfil de su cuenta, lo que sumado a lo anterior terminó por desencantar a sus fieles seguidores y se fueron uno a uno. Es aquí donde quiero detenerme.

El mundo del marketing decidió trabajar con quienes son capaces de influir dentro de las redes sociales para incrementar sus volúmenes de venta, ¡Eso es genial para nosotros! Pero hay que hacerlo de forma conveniente. ¿Cómo? Cuidando tu propia imagen, puesto que la principal marca para la que trabajas: Eres tú.

Evita trabajar para muchas marcas a la vez, como creativo resulta desgastante estar pensando en los posteos que vas a hacer para cada una de ellas y si tu contenido original empieza a ser rebasado por los anuncios, perderás la credibilidad que ganaste a pulso y tu creatividad se irá mermando, eso se refleja en una baja de calidad en los mensajes.

Así como en la buena mesa, busca marcas que hagan un maridaje perfecto con tu estilo. Muchos influencers han incorporado marcas a su cuenta que poco tienen que ver con su contenido original. La gente no te va a creer si eres incongruente entre tu estilo de vida y lo que anuncias. Cierto, el dinero o los intercambios que logres son de lo mejor. ¿Pero aún a costa de tu propia credibilidad?

Exige libertad creativa, hay muchas marcas que por su poca experiencia en las redes sociales, creen que debes subir sus publicidad tal como ellos lo hacen, incluso proponen darte el arte o piden que pongas su logotipo en las fotos o videos. No sirve, sólo los va a afectar a ambos.

Escucha a tus seguidores, ellos mismos te darán la pauta sobre lo que estás haciendo. Si baja el enganche es que no estás caminando por la ruta adecuada y ¡por favor mantén tu crecimiento en likes, comentarios y seguidores de manera orgánica! Vamos a jugar limpio, comprar enganche te puede arrinconar en las sombras. El Shadowban existe por los algoritmos de las redes sociales, pero no hay peor banneo que al que te condena la gente.

Intenta ser real con tus seguidores, deja que te conozcan un poco más a través de herramientas como las stories , deja que viajen contigo, que coman contigo, que vean los caminos por donde transitas, comparte tus procesos creativos, nadie te va a robar ese talento que te hizo de tu persona una marca.

No te obsesiones con el número de seguidores, deja que te acompañe una verdadera comunidad de gente atraída por lo que sea que hagas, la fluctuación y hasta la pérdida de seguidores es normal, si solo estás pensando en mantener seguidores, no te abrirás a nuevos procesos creativos y a diversificar tu cuenta. Muchos caen en tal monotonía que terminan por aburrir, y un seguidor aburrido es un seguidor perdido.

Recuerda que también eres una fuente de inspiración, así que no dejes de inspirar a tu comunidad a través de buenas acciones, que demuestren que tu liderazgo social implica también ser una buena persona.

¡Por favor, no dejes de interactuar! La gente que te trajo hasta aquí, merece toda tu atención, dedica el mismo tiempo que dedicas a crear contenido a darle amor a tus seguidores, no solo por mantener tu cuenta “sana”, sino porque la gratitud es un valor que no debemos olvidar.

 

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