Me da mucho gusto saber y poder decir que hoy en día, el tema de la comunidad LGBT, está dejando de ser “un tema”. Gracias al avance social, poco a poco hemos ganado varias batallas alrededor del mundo en pro de la apertura y la diversidad (aunque la guerra, desafortunadamente aún no se gana). Un aliado que tenemos en esta lucha por la visibilidad, igualdad de derechos y respeto, es el internet, las redes sociales en específico, que se han convertido en una gran ventana para expresar, conocer, aprender y compartir todo tipo de información que queramos. Es así como varios “influencers” o creadores de contenido que forman parte de la comunidad LGBT, han dejado su huella para impulsar el progreso social y hacer del mundo, uno más abierto e informado, con más posibilidades y mejores opciones de vida para aquellos que formamos parte de alguna de las iniciales de este basto abanico de posibilidades (no dejemos de lado a aquellos que se han pronunciado a favor de la diversidad y que consideramos aliados, a pesar de no formar parte de la comunidad).

A pesar de todos estos grandes cambios y de las batallas ganadas, sabemos que no estamos completamente en ese lugar donde queremos estar. Existen todavía en el ámbito de la publicidad (en todos lados, pero hablaré específicamente de las redes sociales, que es a lo que me dedico), algunos obstáculos que se encuentra un creador de contenido LGBT al querer colaborar en campañas de publicidad o con marcas posicionadas en el mercado. “Somos una marca familiar”, “tu perfil no va con el de la marca”, “haces mucho activismo en tu cuenta, que puede considerarse como política”, “el producto no se relaciona con la comunidad” – y mi favorita – “… en junio (mes del Orgullo), haremos muchas cosas con ustedes”, son algunas de las respuestas que te encuentras al quererte sumar a colaborar con marcas, productos o servicios, al ser un personaje abiertamente (y orgullosamente) LGBT.

Afortunadamente con el paso del tiempo, esto va quedando poco a poco en el pasado. Más marcas se están abriendo a apostar por la diversidad (y no sólo sexual, sino de color, tamaño y más). Es nuestra responsabilidad como creadores de contenido seguir educando a nuestra audiencia, seguir dando visibilidad a nuestra vida, seguir apostando por el amor y por ser quiénes realmente somos. La audiencia aprecia la honestidad, lo que se traduce en engagement, lo que resulta en mayores y mejores oportunidades de poder crear publicidad para cualquier producto o servicio y dar los resultados esperados o prometidos. Es cuestión de seguir enseñando, de seguir abriendo espacios e intentar quitar barreras y estigmas en la sociedad, lo que automáticamente hará que las marcas apuesten también por la diversidad, por creadores de contenido que viven su vida plena, feliz y que comparten eso con el público que tienen cautivo.

Es un camino complicado, es un camino lento, pero tenemos que seguir luchando por generar conversaciones, por abrir mentes, por cambiar los estereotipos, por tirar abajo prejuicios, y, ¿Quiénes mejor para esa tarea que nosotros, que tenemos el poder de la comunicación en el siglo XXI en nuestra manos? Hay que reeducar la publicidad, hay que seguir fuertes en nuestro camino y más importante, mostrar al mundo lo que somos, como sea que seamos, para que se identifiquen con nosotros y tengamos mejores oportunidades para incursionar en el mundo de la publicidad, a través de nuestros medios, demostrando que ser parte del colectivo LGBT, suma, ayuda, empuja y finalmente, vende (también).

 

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