Por: Paola López Rodríguez

Soy @deerpao fotógrafa y creadora de contenido. Hace 2 años, Instagram me colocó en la lista de sugeridos, dándome la oportunidad de alcanzar el número de followers que tengo ahora.

Abrí Instagram en el 2012 porque veía que los fotógrafos que seguía se estaban mudando ahí, entonces decidí hacer lo mismo. Me adentré a capturar el mundo desde los 16 años cuando me apropié de una cámara análoga, tomaba fotos a todo lo que me rodeaba y lo compartía en las redes que estaban de moda en ese entonces. Me gustaba contar mi día a día en blogs acompañándolo de fotos; se prestaba a que la gente comentara y le daba una personalidad a esa red social.

Actualmente, millones de historias suceden alrededor del mundo cada segundo, de las cuáles cierto porcentaje se cuenta – casi en tiempo real – a través de Instagram o alguna otra red social, ya sea por medio de stories, posteos o live streaming.

Sin embargo, muchas de estas historias no son compartidas con la potencialidad que deberían tener, y aquellas que en primera instancia podrían resultar interesantes, se nublan por la falta de una buena narrativa.

Toda historia debería estar acompañada de ilustraciones e imágenes que complementen lo que se narra; tal como lo hemos visto en los libros o revistas. Estamos en la era donde la tecnología móvil nos brinda herramientas para capturar elementos visuales al instante.

Las redes sociales en ocasiones funcionan como el diario que teníamos de niños, la diferencia es que nos permiten hacerlo público, y nuestro “diario” dejó de ser privado y personal.

Cualquier persona va al gimnasio, sale de viaje, visita algún restaurante o prueba nuevas experiencias, pero no todos saben cómo contarlo de una manera que atrape a quien la mire.

Pero uno de los elementos que hacen a un influencer, es la manera en la que sabe narrar su contenido.
– Deerpao

En mi caso personal, he tratado de seguir una línea de storytelling en mi Instagram y narrar la historia detrás de cada foto que comparto; algo acerca de la persona que aparece ahí, el paisaje que capturé, el sentimiento que viví, alguna experiencia o la letra de alguna canción que me inspiró.

No se puedo dejar a un lado la ficción en las historias, cuando me interesa que mi espectador se sumerja en ellas.

Instagram cada día está haciendo del storytelling algo más sencillo, novedoso y práctico.

El surgimiento de las ‘stories’ ha incluso superado las impresiones que se contabilizan por un solo posteo, están siendo más vistas e incluso se vuelven adictivas al entrar a Instagram.

Para mí, esta herramienta es primordial para contar alguna vivencia, y ha sido todo un caso de éxito en mi cuenta.

Cuando salgo a algún viaje planifico mentalmente cómo voy a contarlo en mis stories; voy subiendo mis mejores fotos a este lugar, reservando siempre las mejores para mi galería, donde sé que las publicaciones vivirán por mucho más tiempo.

Instagram se vuelve más íntimo y personal cuando estás contando historias, ya sea de ficción o realidad, para hacer sentir a tu seguidor parte de tu comunidad. Esto es equiparable a entrar a una galería de arte donde al visitante le gusta conocer qué hay detrás tanto de la pieza como del autor.